En la cocina
La respuesta corta, antes de nada: cocinamos Chef Miau en Elorrio, un pueblo de Bizkaia, en una planta alimentaria que lleva años haciendo conservas y caldos. Usamos pollo, pavo y cerdo de granjas cercanas con verduras, en lotes pequeños, y lo envasamos en tarro de cristal a propósito: para que puedas ver lo que va a comer tu gato.
Esa es la versión de una frase. Pero si has llegado hasta aquí probablemente quieras la versión larga: de dónde vienen los ingredientes, cómo se cocina un lote, por qué un tarro aguanta en la despensa sin nevera ni conservantes, y quién valida que esto sea comida de verdad para un gato y no solo un bote bonito. Te lo contamos todo. Esa es la idea.
«Queríamos que la gente pudiera ver realmente lo que hay dentro. Si el producto es bueno, no hay nada que esconder.»
- 1 Todo empezó al darle la vuelta a una etiqueta
- 2 Por qué cocinamos en Elorrio, País Vasco
- 3 Qué hay dentro: tres recetas, ingredientes que se reconocen
- 4 El tarro de cristal y el autoclave: sin nevera, sin conservantes
- 5 Cómo calculamos el plan a medida de tu gato
- 6 Preguntas que nos hacéis a menudo
Todo Empezó al Darle la Vuelta a una Etiqueta
Chef Miau no nació en una sala de reuniones. Nació de una pregunta incómoda que se hizo su fundador, Víctor Solís, mientras vivía en Londres y trabajaba en finanzas.
Allí había adoptado a una gata. Y, como mucha gente en Reino Unido, le daba comida fresca personalizada que le llegaba por suscripción. Un día le dio la vuelta a un envase de pienso para leer los ingredientes y empezó a ver harinas de maíz, harinas de trigo, aditivos con nombres que no entendía. Entonces se hizo la pregunta que probablemente te hayas hecho tú alguna vez delante de la estantería del supermercado:
«¿Qué le estoy dando
realmente a mi gata?»
Cuando volvió a España para hacer un MBA en Madrid, buscó algo equivalente a lo que había en Londres: comida de verdad para gatos, con ingredientes que se reconocen, formulada con cabeza. No encontró nada parecido. Así que decidió hacerlo él.
Esa es, básicamente, toda la historia. No hay un gran relato épico detrás. Hay una persona, una gata, una etiqueta que no le gustó y la decisión de cocinar algo mejor. Hoy Chef Miau tiene su sede en Madrid, lo cocinamos en el País Vasco, y lo dirige la misma persona que se hizo aquella pregunta. Si nos escribes un email, te responde gente real. Eso también forma parte de hacerlo bien.
Chef Miau es una marca joven, sí. Pero detrás hay una persona con nombre y apellidos que come de esto, que responde los emails y que prefiere enseñarte la cocina antes que venderte un eslogan.
Por Qué Cocinamos en Elorrio, País Vasco
Cuando montas una marca de comida, la pregunta más importante es dónde la cocinas. Y es la pregunta que más marcas evitan responder.
Nosotros cocinamos en Elorrio, un pueblo de Bizkaia, en una planta alimentaria especializada en conservas y caldos. Esto importa más de lo que parece: no es una fábrica anónima de comida para mascotas que produce toneladas de bolitas. Es una cocina que sabe de comida de verdad, de las de toda la vida, de las que aguantan en un tarro de cristal porque saben hacerlo bien.
Elegir el País Vasco no fue casualidad. Ahí trabajamos con ingredientes de granjas cercanas —pollo, pavo y cerdo— combinados con verduras. Materia prima sencilla, de proximidad, que se entiende a simple vista. Nada de "proteína de ave deshidratada de origen no especificado". Pollo. Pavo. Cerdo. Verduras. Lo que pondrías en tu propia cocina.
Y cocinamos poco a poco, en lotes pequeños. No tenemos un catálogo infinito de cuarenta referencias. Tenemos tres recetas, y las cuidamos. Hacer lotes pequeños es más lento y menos rentable que producir a lo bestia, pero es la única forma de controlar de verdad lo que entra en cada tarro.
Cómo es un lote
La transparencia es uno de los pilares del proyecto desde el primer día: contar de dónde vienen los ingredientes, cómo se elaboran las recetas y qué necesita de verdad un gato. No como un argumento de venta, sino porque es lo que a nosotros nos gustaría que nos contaran.
Qué Hay Dentro: Tres Recetas, Ingredientes que se Reconocen
Tres recetas. Ni una más. Pollo, cerdo y pavo. Cada una pensada para que un gato la coma con ganas y le siente bien, no para llenar un lineal de supermercado.
Pero unos ingredientes buenos no bastan. Que algo huela bien y se vea apetecible no significa que esté equilibrado para un gato. Por eso cada receta está diseñada con nutricionistas felinos y revisada por la veterinaria Sara Rego antes de salir. Es comida pensada para las necesidades reales de un gato —que es un carnívoro estricto, con requisitos muy concretos— y no solo para que "quede bonito" en la foto.
Las tres recetas pasan por la revisión de la veterinaria Sara Rego antes de llegar a tu casa. No revisa "lo bonita que queda": revisa el perfil nutricional concreto que un carnívoro estricto necesita.
- Proteína animal de verdad como base de la receta.
- Taurina, un aminoácido que el gato no fabrica solo y que es esencial para su corazón y su vista.
- Humedad adecuada, porque el gato bebe poco y se hidrata sobre todo a través de la comida.
Si quieres comprobarlo tú, la veterinaria responsable está identificada con nombre en nuestra web; no es un "avalado por veterinarios" anónimo.
Y aquí entra el detalle que más nos importa: lo envasamos en tarro de cristal a propósito. Porque el cristal te deja ver lo que hay dentro. Puedes mirar el tarro a contraluz y reconocer el pollo, la verdura, la textura. Esa es, literalmente, la razón por la que elegimos el cristal y no un envase opaco: el producto se enseña, no se esconde.
Foto de Zeina, clienta de Chef Miau · reseña verificada
La nota la ponen los gatos, no nosotros. Las valoraciones son de clientes reales que ya reciben sus tarros en casa —incluida la foto de arriba, que nos mandó una clienta con su gato a punto de comer—. Las reseñas verificadas, con su puntuación, están publicadas en nuestra web para que las leas tú mismo.
El Tarro de Cristal y el Autoclave: Sin Nevera, Sin Conservantes
Esta es la parte que más dudas genera, así que vamos a explicarla bien. ¿Comida para gatos a temperatura ambiente, sin congelador y sin conservantes artificiales? ¿Cómo puede ser eso seguro?
La respuesta tiene más de cien años: la esterilización natural en autoclave. Es el mismo proceso que llevan usando las conservas de toda la vida —la fabada en bote, el atún, los garbanzos cocidos que tienes en la despensa ahora mismo—. El tarro de cristal, ya cerrado con la comida dentro, se somete a calor en un autoclave. Ese calor elimina los microorganismos y deja el contenido estable durante mucho tiempo.
Por eso Chef Miau no necesita conservantes artificiales: el propio proceso hace el trabajo que en otros productos hacen los aditivos. Y por eso no necesita congelador: el tarro se guarda en la despensa como cualquier conserva, hasta que lo abres.
Lo que esto significa en tu día a día es más cómodo de lo que parece. Nada de descongelar la noche anterior. Nada de hacer hueco en un congelador que ya va lleno. Nada de cargar con latas pesadas del supermercado. Recibes los tarros en casa, los guardas en la despensa, y cuando toca comer: abrir y servir la ración de tu gato. La comodidad también forma parte del cuidado.
"Sin conservantes" no significa "incompleto". Las recetas están formuladas con nutricionistas felinos y revisadas por la veterinaria Sara Rego precisamente para cubrir lo que un gato necesita —proteína animal, taurina y humedad—. La esterilización en autoclave conserva; la formulación nutre. Son dos cosas distintas, y las dos están cubiertas.
Cómo Calculamos el Plan a Medida de Tu Gato
Aquí hay otra parte entre bastidores que casi nadie ve: un gato de 3 kilos y un gatazo de 6 kilos no necesitan lo mismo. Una caja única para todos no tendría mucho sentido.
Por eso Chef Miau funciona con un plan a medida. Respondes un test breve sobre tu gato —su edad, su peso, cómo es— y con eso calculamos un plan ajustado a él: cuánta comida necesita y, en consecuencia, cuánto te cuesta al mes. No te prometemos "la ración exacta al gramo", porque eso sería marketing; te damos un plan pensado para tu gato concreto, que puedes ajustar.
Y luego está la suscripción, que es simplemente la forma más cómoda de no quedarte nunca sin comida. Es 100% online, sin tiendas: cocinamos en Elorrio y te enviamos los tarros directamente a casa, con envío gratis a toda España (excepto Canarias). Tú decides el ritmo. Si en algún momento quieres pausar o parar, lo gestionas tú desde tu cuenta. La suscripción está para hacerte la vida fácil, no para atarte.
Preguntas que nos Hacéis a Menudo
Es la duda más razonable del mundo, sobre todo si tu gato es de los quisquillosos. Por eso lo normal es empezar por una caja de transición, pensada precisamente para probar sin comprometerte a una caja grande de un solo sabor. Lo presentas mezclado con su comida habitual y vas viendo. Si después de probarlo de verdad no hay manera, escríbenos y lo solucionamos contigo —te responde una persona, no un formulario—. La idea es que probar tenga el menor riesgo posible.
Sí. Lo que conserva el tarro no es un aditivo, es la esterilización en autoclave —el mismo principio que una conserva de toda la vida—. Por eso se guarda en la despensa, cerrado, durante mucho tiempo. Una vez abierto, se trata como cualquier comida fresca: a la nevera y consumir en pocos días.
Las recetas están formuladas con nutricionistas felinos y revisadas por la veterinaria Sara Rego para cubrir lo que un gato necesita, con proteína animal, taurina y la humedad adecuada. No es un capricho ni un topping: es comida pensada como base de su alimentación.
En Elorrio, un pueblo de Bizkaia (País Vasco), en una planta alimentaria especializada en conservas y caldos. Trabajamos con ingredientes de granjas cercanas y cocinamos en lotes pequeños. La sede de la marca está en Madrid.
Cuando quieras y desde tu propia cuenta. Tú decides el ritmo de los envíos y puedes pausar o parar sin llamar a nadie. El envío es gratis a toda España (excepto Canarias).
¿Y para tu gato en concreto?
Cuéntanos cómo es —su edad, su peso, si es de buen comer o de los quisquillosos— y te calculamos su plan. Sin compromiso, y empezando por una caja de transición.
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